lunes, 23 de junio de 2014

OPINIÓN | Dichosa declaración de la renta


Imagino que usted, querida/o vecina/o, habrá presentado o ira a presentar su declaración de Hacienda. Dados los tiempos que corren, es de suponer que, aún sin saber demasiado, no habrá podido permitirse pagar un asesor, así que lápiz, ordenador y calculadora en ristre, se habrá pasado un buen rato intentando rellenar de la mejor manera posible, las incomprensibles casillas que acaban sumando una mísera cifra a devolver o a pagar.

Seguro que habrá rehecho las operaciones más de una vez, con el mismo miserable resultado y, siempre con la duda de si no habrá otra manera de desgravar algo más, habrá acabado rindiéndose y apretando la tecla de aceptar, como quien dice: “Bueno vale, pero que sepas que sé, que me engañas”. Otro año más, otra declaración más, otra vez la misma sensación de que en este país los únicos que cumplen con la legalidad, de forma forzada, pero legalidad al fin y al cabo, son gente como usted y yo. Pagamos el 50% los trabajadores y tan solo el 2% las grandes empresas.

Con tanto papeleo se ha hecho tarde, hora ya de la cena. Un par de voces a los niños para que se laven las manos y se sienten de una dichosa vez. Con la verdura y la carne rebozada, llegan las noticias del informativo de la noche. El F.M.I reclama mas recortes en gasto social y elevar la edad de jubilación. A usted se le cae el tenedor de las manos, y el aceite salpica el hule que protege la mesa. Los niños se ríen por la cara que se le ha quedado, con el labio inferior casi colgando, y se ganan otra reprimenda para que rían menos y coman más. 

Con las patatas consigue tragarse lo de la jubilación y se dispone a hacer lo propio con la carne rebozada, que hoy ha quedado bastante dura. En televisión aparece una señora(De Cospedal) balbuceando que esta pagando a Barcenas en diferido y que ya no es del partido, pero si que está….. Y el periodista de turno acaba diciéndole, por si usted no lo sabía, que buena parte de esos euros en diferido, van a cuenta de usted. La siguiente noticia es que la señora Soraya Sáez de Santamaría (hija del General Sáez de Santamaría, director de la Guardia Civil en la época de Felipe González) entre 2004 y 2011 ganó casi 1.200.000 euros con la política…..600.000 euros, la mitad en sobresueldos, “en mi puta vida he cobrado un sobre de mi partido”, fin de la cita, pero……y ¿sobre-sueldos?, dice el periodista.

La carne se le escapa del tenedor, rebota en el borde del plato y sale despedida hasta mitad de la mesa, provocando de nuevo el jolgorio infantil, que usted ya no está con ánimo de cortar. Lo coge de mala manera, lo vuelve a poner en el plato y antes de que vuelva a intentar pincharlo con el tenedor, se queda paralizado cuando oye que el locutor-provocador, dispuesto a amargarle la cena, añade: “El ministerio fiscal no ve delito en estas acciones, porque considera imposible distinguir los gastos públicos de los privados”. 

Por fin llega el postre. Hoy toca naranja. Empieza a pelarla, mientras sonríe porque su cerebro juguetea haciendo una asociación de ideas entre el nombre de la acción que ha comenzado a realizar y la figura que aparece ahora en la pantalla, la de un sacerdote con cara de niño viejo, que amenaza con que si les hacen pagar impuestos tendrán que cerrar Cáritas. Pero el periodista de TV, que ya se está ganando a pulso no sobrevivir si hay cambio en la dirección de la cadena, recuerda a los telespectadores que la aportación de la Iglesia a la ONG no llega al 5%.



Y a usted, que acaba de repasar lo que paga cada año por el pisito que comparte en propiedad, que no en gastos, con su banco, se le hincha la vena del cuello y grita, ahora sin que le importe que lo oigan los niños: “¡Me cago en Di.... y en su pu...a madre!”. Se levanta de la mesa, corre al ordenador, que aún está encendido, y olvidándose de los más básicos principios de la informática, lo zarandea mientras grita: “¡Devuélveme la declaración cabrón, devuélvemela…!”. Los niños lloran asustados en el comedor, mientras su esposa intenta consolarlos, diciéndoles que no se preocupen, que ya saben que cada año por estas fechas le pasa lo mismo a papá.

Pero el desvergonzado de periodista, no está dispuesto a detener su listado de provocaciones, que si Barcenas tiene seis cuentas en Suiza, que un señor X está detrás de esas cuentas, que si en Genova se paga en sobres, que si la ministra no sabía que su ex-marido tiene un Jaguar…y como puntilla final, González Pons comienza a explicar las consecuencias de los recortes, que crearán 3.500.000 de trabajadores en esta legislatura, que posiblemente suba el I.V.A., que Rajoy hace lo que hace con dolor de corazón, que se jodan los parad@s... La mujer alarmada huele la tragedia y cambia la estrategia con los niños animándolos ahora a llorar más fuerte. “¡Llorad niños, llorad, que no lo oiga papá!”... porque soy español, español, español…

Benito Villena

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